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CUANDO LAS PERSONAS SUFRIMOS ESTRÉS....

Por Jesús Sanfiz Mellado, psícologo clínico, EMDR LII

Todos hemos padecido alguna vez una situación estresante en la que después hemos sentido los hombros muy cansados o cierto dolor en las cervicales debido a la tensión, a tener los músculos agarrotados. Este es un sencillo ejemplo de cómo un estado de tensión mental -la percepción de una situación estresante- nos produce un malestar físico.

Pero, ¿qué pasa cuando la situación estresante se prolonga demasiado tiempo? Este tipo de situación que pueden ser, por ejemplo, como las consecuencias invalidantes de un accidente, la enfermedad de un familiar, la pérdida del trabajo, una separación matrimonial, nos lleva a que nuestro organismo tenga una sobrecarga de tensión durante cierto tiempo y acabe teniendo consecuecias físicas como dolor de estómago, sufrir insomnio, que nos suba la tensión, incluso que suframos disfunciones sexuales....

Cuando el estrés es intolerable para nuestro organismo, las consecuencias físicas y psíquicas pueden ser muy acusadas. Hablamos de estrés intolerable en las situaciones en las que pasamos por una enfermedad larga en nuestro entorno familiar, accidentes graves, terrorismo, muerte de algún familiar muy cercano, y todas aquellas situaciones tan dramáticas que personalmente podemos calificar de "trauma". Una situación traumática es aquella en la que nos sentimos en un estado de indefensión, sufriendo un impacto vital de tal magnitud que nuestras vidas sufren un brusco cambio.

Desgraciadamente, todavía no podemos coger una neurona viva y ponerla bajo el microscopio para observarla, pero diariamente tenemos ejemplos de las consecuencias del estrés: una paciente, de 40 años, lleva dos años sufriendo migrañas después de que su marido padeciera un internamiento hospitalario de 6 meses con un gravísimo problema de páncreas, del que muy pocos sobreviven. Toda aquella tensión, miedo, desesperanza -máxime cuando los médicos afirmaban que su marido se moriría- ha provocado en la paciente una respuesta de dolor aprendido innecesario, aún cuando su marido está ya fuera de peligro.

Frecuentemente vemos como condiciones adversas de larga duración en la vida de las personas se convierten en dolor, un dolor incapacitante, sin causa orgánica, que es una memoria del otro dolor, del psíquico. A menudo, los problemas psicosomáticos producidos por el estrés incluyen problemas intestinales, hemorroides, afecciones de la piel, caida de cabello, asma... Todo nuestro cuerpo puede sufrir las consecuencias del estrés y de los problemas emocionales, y está tan extendido el problema, que buena parte de los pacientes que vemos en la consulta del médico general -hasta un 60%- están sufriendo debido a problemas psicosomáticos derivados del estrés o de los problemas emocionales.
Lamentablemente, la sanidad en nuestro pais no tiene muchas más respuestas que la medicación de nuestros problemas psicosomáticos y emocionales... medicación que en el mejor de los casos aliviará los síntomas pero no curará el problema, ya que lógicamente, es de origen psicológico.

Cuando la sitaución traumática es tan grave que la persona teme por su vida o ve morir a otras personas (terrorismo, guerra, violencia) puede llegar a sufrir síntomas que impidan una vida normal. Estos síntomas pueden hacer revivir involuntariamente y en forma estresante las imágenes y recuerdos del trauma, momentos de ansiedad descontrolada, no poder afrontar las actividades cotidianas, insomnio, irritabilidad... Es una afectación muy grave que se llama Trastorno por Estrés Postraumático y que sufre casi el 25% de las personas que han pasado por un accidente de tráfico con muertos, el 20% de los que sufren la muerte inesperada de un familiar o amigo, el 65% de las víctimas de abusos sexuales, el 80% de los prisioneros de guerra (1). Además, cuando muere alguien cercano, muchas veces nos queda la sensación de que podríamos haber hecho alguna cosa más: esto también es un dolor emocional.

Las familias de las personas con discapacidad también tenemos un largo historial de sufrimiento emocional y estrés. Los que somos padres de una persona con discapacidad, en cada etapa de su desarrollo hemos tenido que luchar, muchas veces hasta con instituciones, por saber y hacer lo que sería lo mejor para nuestro hijo más allá de las normas administrativas del momento. El tema es de gran repercusión social: cerca del 15% de las familias tienen un hijo/a con enfermedad crónica o algún tipo de discapacidad 2, y es muy común que las familias tengan que andar buscando soluciones y plazas en cada cambio de etapa de su hijo/a. La enfermedad, la discapacidad y la muerte son experiencias universales que ponen a las familias frente a uno de los mayores desafíos de la vida. El efecto de un diagnóstico de cáncer o de convivir con una persona con discapacidad se hace sentir en todo el sistema familiar: todos los miembros de la familia se ven afectados. Algunas familias sufren un deterioro en su calidad de vida, que va desde el desequilibrio psicológico hasta la ruptura de la pareja, mientras otras familias tienen capacidad de adaptación y superan la crisis (70%). Las madres de personas con discapacidad son las que llevan la peor parte: un 48% llegan a sufrir depresión y un 20% problemas de ansiedad. Por el contra los padres de personas con discapacidad llegan a sufrir más problemas de ansiedad (40%) que de depresión (15%), problablemente porque la madre brega con los problemas cotidianos de la persona con discapacidad, más cercana a la frustración y a la desesperanza, y el padre generalmente sustento económico de la familia, está más fuera de casa y percibe con más distanciamiento la problemática general de la familia.

Lo más grave es que los sistemas de apoyo a la familia brillan por su ausencia y los equipos que hay trabajando para las familias son escasos, con lo que un 70% de las familias nunca han visto a un profesional de salud mental 2.
En el Servicio de salud mental SUPORT FAMILIAR ESCLAT atendemos a las familias de personas con discapacidad desde hace ya 6 años con la financiación de la Generalitat,y tenemos presentes cotidianamente todos estos problemas. Nuestro objetivo es ayudar a recuperar el equilibrio de las personas y familias, y solucionar los complejos resultados que produce el estrés en las familias de personas con discapacidad.


(1). Trujillo, Manuel: Psicología para después de una crisis, Aguilar, Barcelona 2002
(2). Rolland, John: Familias, Enfermedad y Discapacidad, Gedisa, Madrid, 2000